VOLVAMOS AL EVANGELIO

Uno puede asistir o visitar diferentes iglesias y se escuchan muchos temas y mensajes desde el púlpito. Se habla del dinero, de consejería, algún mensaje positivo, prosperidad, visión, propósito y muchos más. Ahora, no hay ningún error (en si) hablar de estos temas. Sin embargo, a menudo no se habla del mensaje que la iglesia fue comisionada a proclamar. Me refiero al evangelio. Cristo dijo “id por todo el mundo y predicad el evangelio.” (Marcos 16:15) Muchas veces pensamos que el evangelio es para las personas que no han creído, que se debe anunciar en eventos evangelísticos pero cuando la persona cree, ya no necesita el evangelio. Pero, cuando analizamos las Escrituras (específicamente Romanos 1), nos damos cuenta que no es así.
 
Pablo, escribiendo a los hermanos en Roma, les dice: “Asi que, en cuanto a mi, pronto estoy para anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma.” (Rom. 1:15) Podemos ver que Pablo entendía que aun los que ya han creído necesitan el evangelio. No es algo que recibimos para ser cristianos y después se nos olvida o no lo tenemos que recordar. El evangelio es necesario para cada cristiano diariamente.
 
Pablo continúa con las siguientes palabras: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente y también al griego.” (Rom. 1:16) El evangelio es el medio por el cual Dios demuestra su poder al salvar a pecadores. Está demostración no es a través de un mensaje positivo, un mensaje relevante, hablando de visión o propósito. El poder de Dios para salvación es el evangelio y todo aquel que cree en este mensaje recibe la salvación de Dios.
 
Además, Pablo dice: “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.” (Rom. 1:17) La justicia de Dios se revela por medio del evangelio. La justicia con la cual somos cubiertos se revela en el evangelio. Y aquellos que han sido justificados (declarados inocentes) viven por fe. Por eso el evangelio es necesario diariamente. “Porque por fe andamos, no por vista.” (2 Cor. 5:7)
 
Volvamos al evangelio. Es el mensaje que fuimos comisionados para anunciar y el que nos instruye diariamente.

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